Uno de los principales factores que ha provocado un rechazo de las estructuras de madera en nuestro país ha sido la idea errónea de que es un material con una elevada combustibilidad

La resistencia al fuego hace referencia al período de tiempo que un miembro estructural puede soportar su carga antes de desplomarse. En el caso de estructuras de madera exhibe un comportamiento bajo la acción de fuego bastante superior al de otras muchas estructuras de materiales incombustibles.

Puede considerarse que la madera presenta un buen comportamiento sometida a un incendio debido a que su conductividad térmica es muy baja. Tras la combustión de la superficie se origina una capa exterior carbonizada, que protege a las capas interiores contiguas. Por último, en el interior de la pieza queda la madera sin afectar por el fuego, manteniendo su capacidad estructural. Este hecho, unido a que la madera gana resistencia al perder la humedad, hace que la madera resista mucho tiempo antes de romperse

Comparación con otros materiales

Debido a la anisotropía de su estructura, a la hora de definir sus propiedades mecánicas se consideran la dirección perpendicular y la dirección paralela a la fibra. En este hecho radica la principal diferencia de comportamiento frente a otros materiales utilizados estructuralmente, como el acero y el hormigón. Las resistencias y módulos de elasticidad en la dirección paralela a la fibra son mucho más elevados que en la dirección perpendicular.

Para conocer las posibilidades estructurales de la madera es obligado analizar sus características mecánicas y compararlas con las de otros materiales. En la tabla se comparan los valores medios de las tensiones admisibles de la madera, hormigón y acero.

Tabla Comparación de las tensiones admisibles en kp/cm2 de la madera, hormigón y acero.

Se pueden extraer las siguientes conclusiones:

La madera presenta un  elevada resistencia a la flexión, sobre todo si se asocia  su peso (la relación resistencia / peso es 1,3 veces superior a la del acero y 10 veces la del hormigón).

  • Buena capacidad de resistencia a la tracción y a la compresión paralelas a la fibra.
  • Escasa resistencia al cortante. Esta limitación se presenta también en el hormigón pero no en el acero.
  • Muy escasas resistencias a la compresión y a la tracción perpendicular a la fibra sobre todo en tracción, lo que supone una característica muy particular frente a los otros materiales.
  • Bajo módulo de elasticidad, mitad que el del hormigón y 20 veces menor que el del acero. Los valores alcanzados por el módulo de elasticidad inciden sustancialmente sobre la deformación